martes, junio 13, 2006

a la semana de las elecciones

y García se manda contra la CVR, por la impunidad, contra el comunismo (¿por qué tanto miedo?)

y ahora encima Torres Caro se va del barco. ¿y si hubiéramos votado por él?

nos salvamos de una para entrar en otra. no estamos para nada salvados.



otro sí... ¿qué es eso del frente nacionalista? ¿convocar a los gremios? ¿qué hacen los gremios en un frente? guarda ahí que así comenzaron los fascistas italianos.

para saber un poco más, chequear estas definiciones

6 comentarios:

chinochan dijo...

Torres Caro siempre me pareció un oportunista, y ya me olía que cuando el barco se hundiera, esta rata iba a ser la primera en irse corriendo. Además, ya se jaló cinco congresistas más. ¿Habrá más disidentes? Yo creo que sí, esa sesión PNP-UPP va a estar bien tensa. Los primeros van a querer más empoderamiento y harta envidia corrosiva contra los tapias, los letts, los patria roja, que se han subido al coche del humalismo. Ollanta debe tener buena muñeca y harta craneada de estratega para transar sin que su oposición termine como archipiélagos inofensivos y sin peso en el congreso.

Omar dijo...

robert, señalar y señalar no mas no crees que es hora ya de hacer algo?, o desde nuestra posiciòn de seres espectantes de pelicula en CINEPLANET ya es suficiente?; las elecciones han dado una "dura lecciòn" a toda la izquierda, y como me dijo un viejo militante de izquierdas (F.M.), la realidad tiene que hacer que las izquierdas se unan, es decir tienen que sentarse a dialogar y buscar un frente comun, dialogar y dejar ciertas diferencias de lado y buscar un mismo horizonte.
Lo de Caro, era realmente el primero que tenia que irse porque es un personaje medio oscuro, como dice Chinochan un oportunista y era uno de los tantos motivos por el cual no quise votar por Fumala, Ollanta va a tener que cranear duro de aqui en adelante, va a tener que aprender las mañas de la politica, y saber hacia adonde apunta, de aqui en adelante

Anónimo dijo...

Ya se sentía a ese Torres Caro, las declaraciones que hacía, totalmente para hacer quedar mal a su "líder", hasta la expresión de su cara como "fuera de lugar", como que el símbolo de una olla de barro no iba con él, quizás si era una olla a presión o esas con tapita de vidrio ultramodernas quizás. Es el resultado de estas típicas alianzas... UPP PNP y cuando el barco se hunde huyen como ratas los no identificados con la causa, total ya tienen una curul y comodines se subirán al carro aprista, y adiós a todos sus ofrecimientos de cambio y futuro para todos, porque solo trabajarán por hacer más ricos a los ricos.

mr. mxyzptlk dijo...

han visto la imitación que le hacen los chistosos al torres y torres caro?? ... nada podía ser duradero o serio con un tipo con ese peinadito pues.

No se a quien se le podía haber ocurrido votar por el ... en verdad hubieras votado por el, morsa??

Y esto de sacudirse del torres caro (TC)me parece que le va a hacer bien al humalismo. miren nomas la mesita esa de la conferencia de TC, que tales tipos !!! el caceres velasquez y toda la tropa de sospechosos de montesinistas estaban ahi bien sentaditos.
Por suerte que el morenaje poderosisimo de nuestra cenaidita querida, no se nos fue con el tio este. Essso mi negra!!!

Ya pues, ya pasada la campaña, ya basta de paranoias. Humala convocó a un frente popular. Igual a los frentes de defensa, a las asambleas populares de los 70s - 80s. Ya estan viendo corporativismo ahi. Un poco exagerado ya es eso.
Más corportivista es esa visión de que todos los militares son malos o fachos. Los arqueologos son de izquierda como los sociologos entonces? Si se trata de paranoiquearse ya pues acusemoslo también de que esta queriendo formar Soviets!!! de hecho encontraremos eco en el comercio...

Me parece de puta madre que el fumala esté planteando organizar políticamente a la gente y más atractiva me parece la idea que no sea un frente de partidos sino un frente de base. Los partidos por más que se esfuercen (no creo q lo hagan mucho) no dejan de ser siempre, una burocracia acumuladora de poder elitista.
Ya es hora que la gente del barrio, de la cuadra, del club, o de la organización que fuere, sea organizada y ejerza el poder.

Alguien quiere organizarse con Cenaidita??? Ya, hagan cola nomassss !!!

torres y torres y torres caro dijo...

El video de Torres Caro
Raúl Wiener

Ya sólo falta la Pinchi Pinchi y el respectivo video en alguna salita de muebles mullidos, con el nuevo héroe de la gobernabilidad, Carlos Torres Caro, recibiendo la suya para que el país no se desestabilice. Porque ya tenemos a Del Castillo en el papel de Marcenaro y a Cabanillas en el de una Martha Chávez envejecida, saludando el gesto democrático de pasarse al bando del ganador aún antes de juramentar el cargo.

Hay tanto del 2000 en el 2006: (1) en la actitud concertada de los medios para blanquear al APRA que ahora parece una asociación benéfica y para mantener la puntería centrada en el perdedor de la elección, como el enemigo que acecha y contra el cual hay que preparar la parte dura del Estado, a la manera que sugieren Giampietri y Benedicto Jiménez:
Señor ministro, ahora que Torres Caro ha renunciado a UPP, ¿se están tomando las precauciones debidas ante la posibilidad de una asonada en el sur?; pregunta de prensa al ministro del interior ayer después del medio día.
La policía está preparada para cualquier contingencia.

(2) en el intento de construir una mayoría parlamentaria para el que no la obtuvo en las urnas, cubriendo la operación con palabras engolosinadas como gobernabilidad, estabilidad, que supuestamente estarían a punto de quebrarse por parte precisamente de quién era el líder de su movimiento hasta hace apenas tres días.

(3) en la santificación de los tránsfugas como los hijos pródigos del violentismo: ayer Kuori y los chakanistas que desertaron de Toledo cuando este representaba la resistencia a la dictadura y el fraude; hoy Torres Caro y sus secuaces que abandonan a Humala, como si el voto que los ha colocado en el Congreso no fuese un mandato para defender un programa determinado y para cumplir con sus votantes.

(4) el gobierno de turno frotándose las manos y diciendo que no tiene nada que ver en lo que está pasando, que es puramente espontáneo.

(5) el país sospechando de un arreglo secreto de dinero y/o alguna otra prebenda, hasta que las pruebas vayan saliendo.

Sólo en el clima artificial de la ciudad de Lima, de sus medios embrutecedores y del abrazo entre los partidos tradicionales, empresarios y oportunistas de toda la vida, se puede uno imaginar que un país se hace más gobernable burlando el sentido de la votación y sumándose al bloque anti-Humala que se construyó en las elecciones.

Cinco años discutiendo el transfuguismo, declarado como símbolo de la corrupción política, con varios proyectos de ley orientados a hacer perder la representación a aquel que da la espalda al partido por el que fue elegido, y de pronto ante un brote de la peor modalidad de voltereta política que es cambiar de bando apenas acabadas las elecciones, tenemos a medio mundo saludando la “valentía”, el “gesto democrático”, “bienvenido Torres Caro”.

Pero lo peor es el espíritu de soplón del nuevo Judas de la política peruana. Que se vienen huelgas, marchas, tomas de carretera, como si no supiera que esas cosas iban a venir de todas maneras, con Humala o sin Humala, si Toledo y García fuerzan lo del TLC. Y si sigue intocable el modelo económico tal cual, como lo están sugiriendo desde Washington y lo está cavilando el presidente electo al buscarse un ministro de economía de esa filiación. Lo que está haciendo el tránsfuga es culpar a su jefe de la víspera por los efectos sociales de la política que el APRA se propone llevar adelante desde el poder. Porque todos saben que habrá resistencia. Con millones de votos por el cambio, radical o responsable, imaginen lo que puede pasar, si empezando por el TLC, no petrificamos en el no cambio.

Torres Caro es un pobre diablo, ciertamente, que toma aires de quién está decidiendo el futuro del país. Es idéntico a varios que ahora están en la cárcel.

13.06.06

Gassss dijo...

LA PRIMERA ESTAFA
Javier Diez Canseco

Una persistente crisis del sistema de representación política ha marcado la vida política del Perú desde fines de los años 60, cuando insurgió en escena el régimen de Juan Velasco Alvarado, interpelando la vigencia del sistema de partidos configurado en la primera mitad del Siglo XX. Desde entonces, hasta el presente, el país ha pasado por reiteradas manifestaciones de la agonía de un sistema político que no logra incluir, expresar o representar a diversos sectores que así lo reclaman, demandando cambios de rumbo. Luego de Velasco y de la restauración de Acción Popular y del APRA en la década del 80, la crisis volvió a evidenciarse con el surgimiento de Ricardo Belmont en la alcaldía de Lima, luego con Fujimori y después con Toledo, los famosos "outsiders". Hoy, el APRA ha ganado -por apenas 2.5% de ventaja en la segunda vuelta- las elecciones a otro "outsider", que portaba un mensaje reivindicativo y de autoestima nacional, valiéndose de una importante dosis de votos prestados y de un amplio frente conservador y de derechas tras suyo. Y, la pugna por mantener o cambiar el desgastado sistema político actual se agudiza.

La lucha política ha ido subiendo de tono. A finales del proceso electoral, Alan García calificó de senderista a Humala. Más allá de otras referencias a que se trataba de un salto al vacío o de una expresión militarista, esta afirmación de García era un nuevo ingrediente. Luego de la segunda vuelta y el apretado triunfo aprista, el Vicealmirante ® Giampietri y Benedicto Jiménez, abiertamente vinculados al proyecto de Alan García, lanzaron la versión de que estaría en curso un plan para un "golpe de Estado" y que Humala debía ser sometido a vigilancia estrecha por los aparatos de inteligencia. Una respuesta a la negativa de Humala de ir a saludar a García que no solo resultaba algo exagerada, sino que no exhibía pruebas. Y luego, aparece en escena el inefable Torres Caro -recordemos su protagonismo televisivo durante el régimen fujimontesinista, cuando acusaba falsamente de asesinato al congresista del Frepap Javier Noriega, hasta llevarlo, a presión, a las filas del fujimorismo- para "liderar" una corriente escisionista basada en la denuncia a una postura radical y violentista del mismo Humala y sus seguidores. Curiosamente, la denuncia de Torres Caro resulta ser una pieza que ensambla bien en el rompecabezas ya descrito, para desacreditar a cualquier protesta social y disuadir cualquier manifestación opositora con la justificación de una necesaria represión para mantener la "gobernabilidad".

Torres Caro, que apareció sonriente junto a Humala y Garcia Núñez, antes de inscribir sus listas parlamentarias, en una conferencia de prensa en la que proponía la unión de las izquierdas a su bloque UPP-PNP, ahora se declara sorprendido por el planteamiento que reiteró Humala al final de la jornada electoral del pasado 4 de Junio. ¿Ingenuidad o maniobra?. Lo cierto es que la jugada de Torres Caro no nos sorprende. Ya habíamos expresado al propio Humala, mas allá de otras diferencias, nuestra indisposición a agrupar fuerzas con elementos como Torres Caro, con cuestionadísimos antecedentes. La vida nos da la razón.

Pero lo curioso, y lamentable para el sistema de representación política tan maltrecho que sufrimos, es que la actitud de Torres Caro no sólo ratifica la sensación de muchos electores de sentirse estafados por candidatos que rompen compromisos y los abandonan en cuanto pueden, sino que su actitud de transfugismo es avalada por el APRA que, hace apenas un año (en Junio 2005) firmó el dictamen de una reforma constitucional en el Congreso que proponía declarar vacante el cargo de congresista por abandono o renuncia al partido que lo llevó al Congreso. Sonrientes y alegres, los Secretarios Generales del APRA y connotados parlamentarios saludan hoy la actitud de Torres Caro, en lugar de condenarla, porque, a no dudarlo, prevén así tener más votos en el Congreso para sumar a su propia bancada, que no pasa hoy de 35 electos. Eso es lo que tenemos: la consagración del oportunismo y el pragmatismo político por encima de los principios o la consolidación de las institucionalidades partidarias que el país requiere.

Ciertamente los Torres Caro siempre existen y existirán en movimientos aluvionales sin coherencia programática y principista, donde medran quienes quieren sacar ventajas y acomodarse. Penoso, pero realista, campanazo sobre la necesidad de construir estructuras políticas integras y representativas, que rindan cuentas ante la gente de sus actos y cumplan sus compromisos con los electores. Y, ciertamente, una alerta grave sobre lo que podría significar el gobierno de Alan García respecto a métodos políticos y forma de manejar sus relaciones con las fuerzas críticas o de oposición. La primera estafa, la primera advertencia.