martes, octubre 17, 2006

Valentin

Un par de articulitos que lei esta mañana sobre uno de los pocos buenos politicos de profesion que quedaban en el pais. Personalmente, no lo veia como una persona con la iiciativa y convicciones suficientes como para empujar las reformas que necesita el Perú, pero no le quitemos meritos tampoco.

Últimos tiempos de Valentín Paniagua
Mirko Lauer.
Un abrazo al amigo.
Cuando la presidencia transitoria vino a tocar su puerta, el parlamentario Valentín Paniagua ya llevaba ocho años de lucha diaria contra el autoritarismo. El encargo de esos ocho meses decisivos hasta la elección del 2001 le llegó de forma natural, y demostró ser la persona idónea para cumplirlo. Aquella fue su mejor actuación.
Luego la democracia que tanto ayudó a restablecer lo encontró demasiado prestigioso para su comodidad. Por un tiempo las encuestas expresaron la gratitud del país democrático, pero pronto el turbión electoral empezó a buscar los rostros sonrientes de la hora y no la severidad cívica que Paniagua siempre representó.
El ex presidente con gusto hubiera puesto su prestigio al servicio del Perú en el campo internacional. Una mezquindad suprema del nuevo gobierno se lo impidió sistemáticamente. Paniagua no dijo una sola palabra sobre esto, y se mantuvo en las tareas de Acción Popular, soportando el encono de una corrupción que avanzaba sobre la opinión pública.
A pesar de que se había separado de la dirección de AP, terminó aceptando su candidatura presidencial, como una forma de colaborar con un partido en inocultable declive. Todavía era una de las mayores figuras presidenciables, pero ya se notaba que su sentido del deber partidario y su corazón no marchaban al mismo ritmo.
Para entonces su salud estaba discreta pero efectivamente comprometida, algo que no dejó de influir en su campaña. En las elecciones de comienzos de este año llegó en un distante cuarto lugar. Sin embargo su candidatura fue decisiva para el paso del candidato Alan García a la segunda vuelta, y en esa medida para la derrota de Ollanta Humala.
Una derecha a la que Paniagua nunca perteneció le reprochó no haber declinado a favor de Lourdes Flores. Un reclamo impertinente que él ni siquiera se tomó la molestia de responder. Tampoco se le ocurrió reclamar algún beneficio a los ganadores, y no lo tuvo. También en esto se diferenció de la derecha que sigue tocándole las puertas al nuevo gobierno.
La de Paniagua es una lección de rectitud ciudadana y probidad personal, de austeridad en el estilo, pero sobre todo de valentía. La manera decidida, y a la vez equilibrada, en que Paniagua y su equipo de gobierno actuaron frente a la plaga de corrupción deja muy mal parados los esfuerzos, por así llamarlos, del gobierno que vino después.
Luego de su presidencia pudo haberse mantenido por encima de la pelea, disfrutando del respeto ciudadano. Prefirió volver a la práctica democrática en un partido y en las calles. Allí volvió a descubrir, con Baltasar Gracián, que "la esperanza cortés tiene buena memoria, pero el agradecimiento vulgar es olvidadizo".

Valentin Paniagua
Por: Cesar Hildebrandt
Valentín Paniagua no se merece tanta hipocresía Los que no están en la política para servir sino para saquear le rinden homenaje. Misa de cuerpo presente le ponen los que en la vida jamás se le parecerán.Lo citan como ejemplo los que no tienen remedio y son parte de la caries de nuestra política. Discursean, homenajean, desfilan por el féretro los que, sabiendo que era el mejor, le negaron su voto para terminar votando por el menos malo.
Pero don Valentín es estoico. Los mira desde la ironía desinteresada, que es una manera de describir la muerte. Don Valentín es ahora el vitalicio Prescindente de la República.Pasará a la historia como el hombre que le dijo no a la tentación del erario. Pasó a la historia como el señor que construyó los cimientos del sistema anticorrupción, ese que odian los fujimoristas y desacreditan las ratas.
Porque don Valentín es un hombre que se ha ido de este mundo con el mismo patrimonio con que entró a la política. ¿Cuántos pueden decir lo mismo en este reino de chupacabras y birlibirloques?¿Cuántas casas tenías tú, dios menor, cuando llegaste a la política y con cuántas cuentas ahora? ¿Y de dónde? Tú no tienes derecho, dios menor, a auparte al mármol inminente de Paniagua y hablar de los valores de la República en la que no crees. Porque tú eres hachemita por los forros, alahuita por algunos de tus compañeros, borbón porque rima con tú ya sabes qué, windsor por la flema con la que puedes negar a tus votantes y saboya por los rollos que te cuelgan.
Qué risa da ver a tantos enemigos morales de Paniagua llorando por su muerte anunciada. Convierten en tragicomedia del poder lo que Paniagua hubiera querido que fuera sobrio sentimiento popular. Si el Perú fuese menos autodestructivo, hubiera elegido a Paniagua en las últimas elecciones. Era mayoritario el consenso respecto de sus virtudes.–Pero no se vende bien –decían–.–Es un voto perdido –añadían–. Perdidos estábamos nosotros, que tuvimos que elegir, al final, entre el ébola y la gripe aviar. Paniagua sintió como un alivio el que no lo eligieran. Ya había empezado a enfermarse seriamente. Y se preparaba para esa discreta despedida que los politicastros han convertido en feriado, como él no hubiera querido.
Aunque la verdad es que se había despedido hacía buen tiempo de un país que cada día entendía menos. ¿Dónde están ahora los que le reprocharon haber obtenido ese siete por ciento con el que salvó la dignidad electoral de su partido, hoy herido de muerte con su muerte?
Hubo un Robespierre de los miriñaques que lo acusó de haberle robado el triunfo a Lourdes Flores. No, hombre. Lourdes Flores se robó a sí misma haciendo público su matrimonio de santa alianza con el señor Alicorp.
Lourdes optó por mister Romero y la derecha peluda. Paniagua, en cambio, no necesitó hacer ningún sacrificio para ser un hombre de centro, un mesurado por naturaleza que creía que la equidad era lo más parecido a la justicia.
Y por eso, sin partido, a pulso, de pura terquedad, obtuvo cientos de miles de votos. Fue el único candidato explícitamente de centro. Fue el único que jamás prometió lo que no podría haber cumplido. Por eso perdió. Porque no gritaba frases grandilocuentes ni amenazaba con baños de sangre ni anunciaba el séptimo cielo flotando en la enésima promesa de la pendejada. Porque era sobrio y bueno, honrado para más señas, por eso perdió las elecciones.
El Perú, tal como es hoy, no se merecía a Valentín Paniagua. Paniagua no se merecía a la mayoría de sus lloronas de ocasión.

4 comentarios:

chinochan dijo...

perfecta cortina de humo para galán garcía.
días de luto.
la tele pasa la bio en history channel del chaparrón,
(y gianpietri pasa caletein).
avlao.

tio raul dijo...

Paniagua

Yo no sé si en estos días estaban enterrando a Paniagua, o a la transición fallida que él representó.

Porque hay alguna relación entre la desaparición de este dirigente político al que las circunstancias, y no los votos, llevaron a la presidencia cuando el Perú rompía con la dictadura, y la crisis definitiva de cada uno de sus proyectos.

Alan García que le ha quitado el último aliento a la anticorrupción con el nombramiento de Ríos Patio y Briceño, está en su sitio enterrando con gran pompa a Valentín Paniagua.

Giampietri podría hablar de su comisión de la verdad.

El general Reinoso de quienes deben ascender en las Fuerzas Armadas.

Cuculiza y De Souza de la extradición de Fujimori.

Silva Ruete, Kuczynski, Carranza y otros, de la economía más humana.

El prefecto de Chiclayo y Yehude de la autonomía y la descentralización, cuando los municipios entran en crisis.

Andrade de lealtades políticas.

Cabala de benevolencia.

Razón tiene Hildebrandt cuando habla de una explosión de hipocresía.

Y para no incurrir en lo mismo diré cuáles siguen siendo mis críticas más severas a este personaje que se retira a la historia:

Encarnó el enredo seudoconstitucional que se armó para ocultar el contenido popular de la lucha contra Fujimori y convertirla en puramente democrática, sometiéndola a los marcos –forzados en extremo, es verdad, pero manteniendo la sustancia-, de la Constitución fujimorista.

Tuvo en sus manos romper con las instituciones del viejo régimen y asumir medidas excepcionales para desmontar el famoso andamiaje dictatorial del que hablaba Toledo: Congreso de tránsfugas, poder judicial y fiscalía corruptos, contraloría encubridora, Fuerzas Armadas argolleras y comieras, medios de comunicación vendidos, Universidades degradadas y sometidas, tecnocracia neoliberal enquistada en el MEF y el BCR, sistema electoral organizado para el fraude, regiones ficticias, espías y provocadores actuando en diversos escalones del Estado y de la sociedad, etc.

Pero prefirió limitarse a cumplir el tiempo que le faltaba al mandato reajustado del chino en fuga, dejando básicamente intacto este sistema, al punto de dejar la anticorrupción al procurador nombrado por Fujimori, para que se viera que no intervenía.

Pudo evitar que se consumara la última de las privatizaciones del régimen de la corrupción y someter a revisión un contrato que todavía no había sido firmado. Pero cayó en la trampa de Silva Ruete de que no había que inquietar a la inversión y entregó el aeropuerto de Lima, que es ahora uno de los elementos más podridos del esquema de concesiones de servicios públicos.

Pudo esperar para volver a estudiar las condiciones del contrato de Camisea, el nivel de participación del Estado y la calidad de los postores, pero nuevamente metió dentro de sus escasos ocho meses una decisión con trascendencia para treinta años y entregó la mayor riqueza del Perú a un consorcio pirata que trafica con los hidrocarburos líquidos que se venden en el extranjero, encarece el gas licuado para aumentar sus ganancias y maneja una tecnología deficiente que daña el medio ambiente.

Valentín, por cierto, no era frívolo y fanfarrón como Toledo, ni se hubiera arrastrado ante los poderes extranjeros como hacia el falso Pachacútec. Tampoco tenía el sentido de predestinación con el que camina García como si el poder le cambiara la química del organismo, y su austeridad diaria no estaba hecha para las tribunas. No hacía promesas que sabía que no iba a cumplir.

Si fuera sólo por esto, se puede entender que haya peruanos que lo consideren mejor presidente que los otros dos. Yo, que ya dije mi palabra, prefiero quedarme el resto del tiempo en respetuoso silencio.

18.10.06


http://rwiener.blogspot.com/

Editorial del quincenario Liberación (19.10.06)

Anónimo dijo...

- EL ARTE DE LA ESTRATEGIA -

“El que gana un combate es fuerte, el que vence antes de combatir es poderoso. La verdadera sabiduría es vencer sin combatir.”

MAQUIAVELO, BALTASAR GRACIAN, SUN TZU, 36 ESTRATEGIAS CHINAS, TRUCOS PSICOLOGICOS, COMO SEDUCIR, MAESTRIA SEXUAL…

http://www.personal.able.es/cm.perez/

Anónimo dijo...

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